sábado

Matar al rey cerebro

Si en un bosque cae un hombre
los árboles no sabrán ayudarlo,
si en un bosque cae un árbol
los hombres fundirán su cadáver.

Es tiempo de lo inmenso
lo intocable e inabarcable,
los que escarmientan las almas
serán un fragmento evitable.

Mientras tanto en la vorágine
es pacífico ser fuente
tomar por las astas hirvientes,
matar al rey cerebro
y a las sombras obsesas
que desquician la mente
que nos hilvana.

Matar a la reina espera

Es ciencia
que al encontrar lo nuestro
el camino que nos lleva
es el que menos calculo habita
y por el cual
las elecciones supremas
son las que el propio monte
indica.

Es ciencia
lo que tenemos en palmas
porque es menos peso
el que no se lleva ni se piensa,
cuando la noche anochece
más sabias son las palabras,
menos densa es la espera
si por la garganta se toma.

lunes

Ojala (en las mañanas)

Ojala en cada esquina
resplandezca tu cara cristalina
y mis ansias exentas de calma
encontraran el presente
sin asperezas vanas.

Ojala mi sien se recostara
sobre tus cándidos pájaros
buscando tu par de montañas
y taladrar en aguas
mientras grites en mi cama.

Ojala que todo lo que acontece
fuese un desnivel momentáneo
que busca un ritmo conciso
en la luz de las palmas de mis manos.

Ojala fuéramos espejos
para que en lo infinito
nos sigamos encontrando. 

Es ese estado

Es el estado de comerse el silencio
o que las palabras se quedaron mudas,
como si las sorpresas no faltaran
hasta que llega la libertad perfumada
y embista cada oportunidad clara.

Es el estado de agarrarse las uñas,
desaforadas ganas locas de entender,
como cuando el paisaje se come al sujeto
mientras el mira zumbando quieto.

Son los placeres inconfundibles
que confunden al más certero
y ojala hubiese blancos a lo lejos
para que las rectas fueran enteros.

Desanudar

Colonizar los pensamientos
para poder embestir la belleza
así ahondar en la luz
de nuestras lenguas.

Atrapar la piel en soledad
desanudar la mente lenta
que quiere acudir a alguien
mientras descansa en espera.

Congelar esos sentidos
en donde la voz se inunde
así dejar que el canto junte
el calor que pronto faltará.

Desanudar todo eso
que te mantiene tieso
para que el aroma de la llanura
te aparezca bien espeso.

Ojala (en las palabras)

Ojala las palabras
no fueran tan precisas
con avispas en los bordes
con trampas de arena.

Ojala en el sueño que me queda
la cabeza se despegue
y entre flores de dolores
se reinicie el sistema.

Ojala como deseo
de saber los sentimientos
de comprender el contexto
de aprender sobre la mancha
y no resbalar en el intento.

miércoles

Bandada

Ver las palomas volar
hace que las reinas crezcan,
como así las diosas teman.

Ver las palomas volar
mientras atraviesan perdidos
hombres, mujeres y niños
corroídos, casi dormidos.

Ver las palomas volar
hace que aparezcan indebidos,
entrometidos, los ojos hundidos,
mientras se empieza
a destruir la inocencia.